Tradicionalmente, el mercado del transporte marítimo eléctrico ha sido impulsado en gran parte por los ferrys de pasajeros, aunque las aplicaciones comerciales -como por ejemplo la de los barcos de pesca- representan un negocio con mucho potencial de cara a los próximos años.

Independientemente del mercado, Noruega está a la cabeza en desarrollo y producción de soluciones eléctricas para el transporte marítimo. La legislación del país escandinavo exige que todos los barcos y lanchas rápidas de nueva adquisición utilicen tecnología de bajas o nulas emisiones contaminantes. De este modo en los fiordos noruegos, protegidos además por la UNESCO, sólo se permitirá que los vehículos más respetuosos con el medio ambiente salgan a la mar.

Noruega abre una fábrica de baterías para barcos eléctricos

Siemens ha abierto una nueva fábrica para desarrollar módulos de baterías para barcos eléctricos en la ciudad de Trondheim, en el centro de Noruega. Esta nueva planta será “robótica y digitalmente avanzada” y podrá llegar a tener una capacidad de 300 MWh anuales gracias a la implementación de ocho estaciones de robots. 

Las baterías que se producirán tendrán nueve módulos, cada uno de los cuales constará de 28 celdas. El proceso de ensamble será completamente automatizado desde el montaje de piezas inicial hasta la prueba de carga.  

Noruega ya cuenta con un centro destinado a desarrollar soluciones para coches eléctricos e híbridos –cerca, además, de la ubicación de la nueva factoría– aunque aún no había establecido ninguna fábrica para la producción masiva. 

La buena noticia es que la fábrica recién inaugurada ha recibido ya su primer pedido de baterías: hace apenas una semana la petrolera Northern Drilling ha formalizado su interés en implementar las unidades de carga en su estación de West Mira.

El futuro de la movilidad es eléctrico y sostenible

Hoy en día, la electricidad y las soluciones de baterías híbridas alimentan cada vez más los medios de transporte verdes. A su vez, la necesidad de baterías de iones de litio está creciendo considerablemente. Un análisis publicado recientemente por Research & Markets vaticina que el mercado pasará de 25.000 millones de dólares en 2017 a  los 78.000 millones de dólares en 2028.

Esta tecnología para vehículos eléctricos es nueva, es disruptiva y está cambiando rápidamente. Esto significa que se necesitan soluciones flexibles y altamente competitivas. En la actualidad, se están investigando varias sustancias químicas de las baterías con resultados prometedores. Por lo tanto, es importante poder modificar el sistema de acuerdo con los avances tecnológicos, lo cual se traduce en que no hay estandarización rígida.

Vuelve la apuesta por las soluciones eléctricas para el sector marino

Durante más de 120 años, los barcos propulsados por electricidad se han utilizado en Europa con un pico de popularidad entre los años 1880 y 1920. En esa época, Werner von Siemens también prestó especial atención a la electrificación de los barcos y en 1886 lanzó al mercado el Elektra, una especie de taxi acuático. El Akkumulador le siguió unos 25 años más tarde: la alimentación de una batería de plomo-ácido permitía al barco un rango de operación de 100 kilómetros.

La aparición del motor de combustión interna alejó las transmisiones eléctricas de la mayoría de las aplicaciones náuticas. Sin embargo, desde la crisis energética de los años setenta, esta fuente de energía marina silenciosa, y potencialmente renovable, ha ido ganando cada vez más popularidad.

Elektra, el taxi acuático de Werner von Siemens